Hoy
domingo 06 de abril del 2025, Saludamos a Edith
Opinión 06-04-2025
Día Mundial de la Salud: un compromiso global
Claudia Narváez
Directora Carrera de Enfermería
Universidad de Las Américas, Sede Viña del Mar
El 7 de abril no es un día cualquiera en el calendario, es la fecha en la que se dirige la atención hacia un bien común y fundamental: la salud.
Si algo nos ha enseñado la historia es que esta no debería depender del lugar donde nacemos, de la condición económica o del acceso a tecnologías. Sin embargo, la realidad dice otra cosa. Según la Organización Mundial de la Salud, al menos la mitad de la población mundial sigue sin acceso a servicios sanitarios esenciales, y muchas familias se ven empujadas a la pobreza por los costos que una atención medica específica puede significar.
En este panorama, la enfermería juega un papel clave. No solo brindamos atención en hospitales y clínicas, sino que también somos agentes de cambio en la educación, la prevención y la promoción de la salud en las comunidades. Formar nuevas generaciones de enfermeros implica más que enseñar técnicas y procedimientos, significa inculcar la importancia de una atención centrada en la persona, el pensamiento crítico y la capacidad de adaptarse a desafíos como pandemias, desastres naturales o crisis sanitarias. La educación de esta área no puede quedarse en el aula, debe extenderse a la sociedad, fomentando hábitos saludables desde las edades tempranas y promoviendo cambios en la atención basados en la evidencia.
El mundo ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, y con ello, también los retos para la salud global. Enfermedades crónicas, pandemias, el impacto del cambio climático y el acceso desigual a los servicios médicos nos obligan a repensar cómo la abordamos.
Uno de los temas que ha cobrado relevancia en los últimos años es la salud mental. La ansiedad, la depresión y el estrés laboral han alcanzado cifras alarmantes, y la pandemia de Covid-19 solo vino a exponer un problema que ya existía. Este no debe ser un tema tabú, los sistemas de salud deben incluirla como una prioridad, garantizando acceso a tratamientos, eliminando estigmas y promoviendo el bienestar emocional desde la infancia.
El cambio empieza en cada uno de nosotros. Como profesionales de la salud, educadores y ciudadanos podemos hacer la diferencia: promoviendo hábitos saludables en nuestras familias, trabajos y comunidades; participando en consultas públicas que permitan definir estrategias que garanticen el acceso equitativo a la atención; educando a las nuevas generaciones sobre la importancia de la prevención y el autocuidado, y apoyando la salud mental como parte integral del bienestar general.
El Día Mundial de la Salud no es solo una conmemoración, es un recordatorio de que la salud es un derecho y una responsabilidad compartida. En nuestras manos está el poder de transformar realidades y construir un futuro más saludable para todos.
Directora Carrera de Enfermería
Universidad de Las Américas, Sede Viña del Mar
El 7 de abril no es un día cualquiera en el calendario, es la fecha en la que se dirige la atención hacia un bien común y fundamental: la salud.
Si algo nos ha enseñado la historia es que esta no debería depender del lugar donde nacemos, de la condición económica o del acceso a tecnologías. Sin embargo, la realidad dice otra cosa. Según la Organización Mundial de la Salud, al menos la mitad de la población mundial sigue sin acceso a servicios sanitarios esenciales, y muchas familias se ven empujadas a la pobreza por los costos que una atención medica específica puede significar.
En este panorama, la enfermería juega un papel clave. No solo brindamos atención en hospitales y clínicas, sino que también somos agentes de cambio en la educación, la prevención y la promoción de la salud en las comunidades. Formar nuevas generaciones de enfermeros implica más que enseñar técnicas y procedimientos, significa inculcar la importancia de una atención centrada en la persona, el pensamiento crítico y la capacidad de adaptarse a desafíos como pandemias, desastres naturales o crisis sanitarias. La educación de esta área no puede quedarse en el aula, debe extenderse a la sociedad, fomentando hábitos saludables desde las edades tempranas y promoviendo cambios en la atención basados en la evidencia.
El mundo ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, y con ello, también los retos para la salud global. Enfermedades crónicas, pandemias, el impacto del cambio climático y el acceso desigual a los servicios médicos nos obligan a repensar cómo la abordamos.
Uno de los temas que ha cobrado relevancia en los últimos años es la salud mental. La ansiedad, la depresión y el estrés laboral han alcanzado cifras alarmantes, y la pandemia de Covid-19 solo vino a exponer un problema que ya existía. Este no debe ser un tema tabú, los sistemas de salud deben incluirla como una prioridad, garantizando acceso a tratamientos, eliminando estigmas y promoviendo el bienestar emocional desde la infancia.
El cambio empieza en cada uno de nosotros. Como profesionales de la salud, educadores y ciudadanos podemos hacer la diferencia: promoviendo hábitos saludables en nuestras familias, trabajos y comunidades; participando en consultas públicas que permitan definir estrategias que garanticen el acceso equitativo a la atención; educando a las nuevas generaciones sobre la importancia de la prevención y el autocuidado, y apoyando la salud mental como parte integral del bienestar general.
El Día Mundial de la Salud no es solo una conmemoración, es un recordatorio de que la salud es un derecho y una responsabilidad compartida. En nuestras manos está el poder de transformar realidades y construir un futuro más saludable para todos.
Freddy Mora | Imprimir | 151