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Opinión 03-04-2025
GOBERNAR ES EDUCAR

Jaime Gonzàlez Colville
Academia Chilena de la Historia
El hecho que la historia es una ciencia exacta, no es una frase de buena crianza sino una aseveración que el investigador debe asumir integralmente. Al citar un texto, significa bajar a los subterráneos del dato primario para asegurarnos de su veracidad. Don Leopoldo Castedo nos contaba que, con gran respeto de don Francisco A. Encina, cuyos veinte tomos transcribió del manuscrito a la máquina de escribir, que le parecía más exhaustivo como historiador Barros Arana y quienes hemos tenido la paciencia de leerlo (y en algunas ocasiones releerlo) se advierte una rigurosidad y acopio de fuentes impresionante.
Decimos esto como preámbulo del examen originario que hicimos hace ya unos treinta años de la mítica frase atribuida al Presidente Pedro Aguirre Cerda, “Gobernar es Educar” y que hemos leído en El Heraldo reciente del 1 de abril, en un artículo de autoría de don Ricardo Álvarez V. Director Ejecutivo de Emproex. Manifiesta el señor Álvarez que el recordado Mandatario “marcó la historia” con su célebre aseveración.
Pero, en realidad, desde el fondo del tiempo emerge otra verdad: la frase en cuestión, digamos en primer lugar, que fue incluida en el programa de Aguirre Cerda por quienes confeccionaron ese documento, léase Pedro Enrique Alfonso, Guillermo Labarca Hubertson y Arturo Olavarría Bravo. Quisieron con ella, darle un sello a la gestión del gobernante radical, en un aspecto aún no desarrollado en plenitud en Chile.
Pero el tema no es de autoría del Presidente ni de los redactores del programa, sino que fue dicha (y además analizada) por un joven profesor y abogado de 36 años: don Valentín Letelier Madariaga, en la solemne entrega de premios efectuada en la Universidad de Chile a los alumnos de esa Casa de Estudios y del Instituto Nacional el 17 de diciembre de 1888.
Asistió el Presidente Josè Manuel Balmaceda y se encargó la lectura de la pieza central de esa ceremonia, a Valentín Letelier. El ya reconocido sabio linarense, había recorrido y examinado el modelo educativo alemán y traía ideas muy claras para aplicar en Chile.
Dijo Letelier que educar no era “formar doctores, gramáticos y académicos”, sino que “formar buenos ciudadanos, esto es, ciudadanos capaces de cooperar a los fines sociales del Estado y de la política”.
Más adelante, planteó un notable paradigma: “Para el sociólogo y para el filósofo, señores, bajo el respecto indicado, bajo el respecto moral, gobernar es educar, y todo buen sistema de política es un verdadero sistema de educación, así como todo sistema general de educación es un verdadero sistema político”.
En ese mismo discurso, que tenemos original sacado de los Anales de la Universidad de Chile, Letelier sugiere a Balmaceda fundar un “seminario pedagógico” para formar profesores de estado que dicten clases en Liceos y colegios. El mandatario acogió la sugerencia y un año más tarde, en 1889, fundó el Instituto Pedagógico, crisol de generaciones de maestros.
Cuando traje los restos del sabio desde Santiago a Linares en 1994, para quedar en el frontis del Liceo, en su cripta diseñada iba a sugerir al cantero estampar la frase “Gobernar es Educar”, pero tuve duda de la confusión que ello podría causar y opté por “Padre de la Educación Chilena”.
Academia Chilena de la Historia
El hecho que la historia es una ciencia exacta, no es una frase de buena crianza sino una aseveración que el investigador debe asumir integralmente. Al citar un texto, significa bajar a los subterráneos del dato primario para asegurarnos de su veracidad. Don Leopoldo Castedo nos contaba que, con gran respeto de don Francisco A. Encina, cuyos veinte tomos transcribió del manuscrito a la máquina de escribir, que le parecía más exhaustivo como historiador Barros Arana y quienes hemos tenido la paciencia de leerlo (y en algunas ocasiones releerlo) se advierte una rigurosidad y acopio de fuentes impresionante.
Decimos esto como preámbulo del examen originario que hicimos hace ya unos treinta años de la mítica frase atribuida al Presidente Pedro Aguirre Cerda, “Gobernar es Educar” y que hemos leído en El Heraldo reciente del 1 de abril, en un artículo de autoría de don Ricardo Álvarez V. Director Ejecutivo de Emproex. Manifiesta el señor Álvarez que el recordado Mandatario “marcó la historia” con su célebre aseveración.
Pero, en realidad, desde el fondo del tiempo emerge otra verdad: la frase en cuestión, digamos en primer lugar, que fue incluida en el programa de Aguirre Cerda por quienes confeccionaron ese documento, léase Pedro Enrique Alfonso, Guillermo Labarca Hubertson y Arturo Olavarría Bravo. Quisieron con ella, darle un sello a la gestión del gobernante radical, en un aspecto aún no desarrollado en plenitud en Chile.
Pero el tema no es de autoría del Presidente ni de los redactores del programa, sino que fue dicha (y además analizada) por un joven profesor y abogado de 36 años: don Valentín Letelier Madariaga, en la solemne entrega de premios efectuada en la Universidad de Chile a los alumnos de esa Casa de Estudios y del Instituto Nacional el 17 de diciembre de 1888.
Asistió el Presidente Josè Manuel Balmaceda y se encargó la lectura de la pieza central de esa ceremonia, a Valentín Letelier. El ya reconocido sabio linarense, había recorrido y examinado el modelo educativo alemán y traía ideas muy claras para aplicar en Chile.
Dijo Letelier que educar no era “formar doctores, gramáticos y académicos”, sino que “formar buenos ciudadanos, esto es, ciudadanos capaces de cooperar a los fines sociales del Estado y de la política”.
Más adelante, planteó un notable paradigma: “Para el sociólogo y para el filósofo, señores, bajo el respecto indicado, bajo el respecto moral, gobernar es educar, y todo buen sistema de política es un verdadero sistema de educación, así como todo sistema general de educación es un verdadero sistema político”.
En ese mismo discurso, que tenemos original sacado de los Anales de la Universidad de Chile, Letelier sugiere a Balmaceda fundar un “seminario pedagógico” para formar profesores de estado que dicten clases en Liceos y colegios. El mandatario acogió la sugerencia y un año más tarde, en 1889, fundó el Instituto Pedagógico, crisol de generaciones de maestros.
Cuando traje los restos del sabio desde Santiago a Linares en 1994, para quedar en el frontis del Liceo, en su cripta diseñada iba a sugerir al cantero estampar la frase “Gobernar es Educar”, pero tuve duda de la confusión que ello podría causar y opté por “Padre de la Educación Chilena”.
Freddy Mora | Imprimir | 157
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