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Opinión 03-04-2025
¿Qué hacer cuando mi hijo/hija no quiere ir al colegio?
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Jaime Fauré, Académico Psicopedagogía de la Universidad Andrés Bello.


"No quiero ir al colegio". Esta frase puede desencadenar una cascada de preocupaciones en cualquier familia. Esa mañana en la que nuestro hijo o hija hace esta declaración nos sumerge como padres en un mar de preguntas. ¿Qué le pasará? ¿Acaso la escuela lo hace sentir inseguro o desbordado?
Detrás de la negativa de niños, niñas y adolescentes de asistir a sus centros educativos se esconden, en muchos casos, sentimientos de ansiedad y temor. Los datos más recientes nos muestran que aproximadamente un 2,5% de los estudiantes desarrollan una resistencia persistente a la asistencia escolar. Esta cifra representa a miles de estudiantes que cada mañana libran una batalla interna con sus emociones. A menudo, esta situación se relaciona con trastornos de ansiedad o incluso cuadros depresivos en etapas tempranas.
Claramente esto no significa que cada "no quiero ir" tenga una causa patológica, pero sí nos invita a estar atentos a las señales y a indagar más en el porqué de la resistencia.
¿Qué podemos hacer los adultos cuando nuestros hijos dicen que no quieren ir a clases? Primero es fundamental entender que el rechazo escolar no es un capricho ni una simple rebeldía. En muchas oportunidades estamos ante manifestaciones de ansiedad o tristeza que requieren nuestra atención y comprensión. Por lo tanto, la primera vía consiste en abrir un espacio para el diálogo sincero. El apoyo emocional en el hogar puede disminuir significativamente la ansiedad permitiéndoles sentirse comprendidos.
Se observan resultados sorprendentes cuando las familias adoptan estrategias sencillas, pero efectivas como crear espacios de conversación la noche anterior sobre las actividades del día siguiente. Estas herramientas pueden transformar gradualmente la percepción que tienen nuestros hijos sobre la escuela.
Asimismo, hay un elemento que parece ser transversal, la colaboración entre la familia y el establecimiento escolar. Esta alianza resulta fundamental para crear un entorno coherente y seguro para el desarrollo del estudiante. Ella implica establecer canales de comunicación regulares con los docentes, participar activamente en el seguimiento académico y compartir información relevante sobre el bienestar emocional de los escolares.
Los centros educativos disponen de recursos para abordar estas situaciones, desde tutorías individualizadas hasta adaptaciones metodológicas. Por su parte, las familias pueden reforzar esta colaboración asistiendo a reuniones escolares como manteniendo una comunicación fluida con tutores, orientadores y aplicando en casa estrategias coherentes con las utilizadas en estos centros.
Por lo tanto, si su hijo o hija muestra señales de rechazo en la asistencia escolar, el consejo es claro: escuche, observe y, si es necesario, busque apoyo.

Freddy Mora | Imprimir | 161